PostHeaderIcon Crónica Isle of Wight 2012, U.K (Sábado)


Equipados con botas de agua y chubasqueros, preparados para el baño de barro, nos embarcamos, nunca mejor dicho, rumbo a la isla de Wight a experimentar un festival al mas puro estilo británico.

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Y no es para menos para el que este año reclamaba el testigo de Glastonbury, padre consagrado de los festivales ingleses, de “barbecho” este año aprovechando la excusa de la escasez de baños portátiles y policía con motivo de las Olimpiadas que tendrán lugar en Londres en Julio.

Nada de esto detuvo a Isle of Wight como declarado candidato a ocupar su lugar, dispuesto a aprovechar la oportunidad y el público que Glastonbury dejaba en el camino, pero indefenso ante las inclemencias del tiempo, que les trajo la inesperada suerte del fin de semana más lluvioso en la isla en 100 años, causando el caos el primer día del festival, con ferrys cancelados, gente atrapada toda la noche en sus coches y zonas de camping completamente inundadas.

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A pesar de los ecos de la prensa y las noticias en televisión, cuando llegamos el sábado, nada mas lejos del caos, el festival rodaba en plena forma. Al fin y al cabo, el barro es el ingrediente fundamental de un festival en Inglaterra, ellos están acostumbrados y casi dirías que lo disfrutan casi tanto como una buena pinta. “Un festival tiene que estar embarrado” he oído de algunos ingleses y ellos están mas que concienciados y preparados para ello, no solo con las botas de agua, complemento inevitable para las que todos los conjuntos están mas que pensados, sino con mantas impermeables para sentarse en el suelo, chubasqueros e incluso sillas de camping. Mas que pro, diría yo.

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Así de a gusto se veían familias enteras con niños, hacia el final del abarrotado y ciertamente grande escenario principal, disfrutando de Madness al mas puro estilo dominguero, los cuales estuvieron estupendos para el deleite de los mas mayores a primera hora de la tarde. Recién venidos de tocar sobre el tejado de Buckingham Palace apenas una semana antes con motivo de las grandiosas celebraciones del aniversario de la Reina de Inglaterra, volvieron a rememorar coreados clásicos de los 80 como “it must be love” o “Our house”, cargando las pilas para lo que había de venir.

Confusión podría ser la palabra idónea para definir lo que de hecho vino después, una bizarra mezcla de estilos endosados con calzador por unos programadores ávidos de público y claramente despreocupados por dotar de un estilo al  festival. Podríamos ponernos del otro lado y considerar la diversidad o la oportunidad de descubrir bandas que de otra manera no habría elegido ver en directo. Fue el caso de Labrinth que nos sorprendió gratamente sonando excelente con su “Earthquake” mientras entrábamos al recinto. Sin embargo, en líneas generales, la perplejidad ante este extraño mix de clásicos y mainstream, con el paso de Madness a Jessie J y Tinie Tempah, ganó sobre la apreciación de la “oportunidad” de descubrir algo masticable dentro de un estilo del que algunos ya somos mayorcitos para saber si elegimos.

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Momento para darse una vuelta por el recinto del festival, dispuesto de manera alargada y mas provisto de atracciones y casetas de feria, comida y ropa que de escenarios, de hecho, sólo dos mas, de tamaño considerablemente menor al principal y  situados bastante distantes el uno del otro. En ellos, mas pop, dance y hip hop estilo BBC one (el equivalente a los 40 en España) tipo Katy B o Loick Essien, al que hay que reconocerle la potencia vocal, pero que no evita que nos demos a Carling y a Pimms mientras esperamos algo mas interesante musicalmente hablando.

La organización es notable en cuanto a colas y aglomeraciones, no encontramos ningún problema al respecto en todo el día, tanto para tickets como en las barras es fácil y rápido acceder, el staff es agradable y servicial y en general predomina el buen rollo.

Cae la tarde sobre la isla y, por fin, Biffy Clyro anticipan a los esperados Pearl Jam y aunque no hay lugar para comparaciones con los padres del grunge, hemos mejorado la tónica de la tarde, pese a que los escoceses no se salgan de los límites de lo comercial. Lo demuestra el que los temas mas coreados “Mountains”,“Bubbles” o “Only revolutions” sean sus hits mas radiofónicos, aunque se defienden más que decentemente como “teloneros” de los que la mayoría estamos  esperando.

Por fin Eddie Vedder aparece sobre el escenario para deleitarnos con dos horas de concierto que nos deja locos, pasando por los principales himnos de su carrera contentando a todo el mundo. 24 temas repartidos en 120 minutos y dos bises que repasan lo mejor de los de Seattle, que por si no fuera poco, nos tocan “Rain” por segunda vez en directo desde que existen como banda y “Supersonic”, la cual no tocaban en Europa desde 2009.

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Hacia la mitad del concierto empieza a llover, pero estamos tan transportados que apenas lo notamos, lo único que nos cae encima es, tema tras tema, la esencia de lo que ha convertido a la banda en leyendas vivas: lo mejor de la voz rasgada de Vedder en temas como “Jeremy”, la empatía del publico coreando “Better man”,  el solo de guitarra que Mike McCready se marca por detrás de la cabeza en “Even Flow”, un repaso completo por casi la totalidad de sus trabajos hasta llegar al himno más esperado de la noche, la imprescindible “Alive”, que desata todas las pasiones de un público entregado.

Volvemos a casa bajo la lluvia en un camino interminable hacia los autobuses que atraviesa el recinto del festival y acampada, y que ya se ha convertido en un autentico baño de barro. Aventura interesante este Isle of Wight 2012 que no sin dolor de corazón reducimos a un solo día ante las inclemencias meteorológicas para las que, cuestión de genes (y edad) supongo, no estamos preparados y/o equipados, lamentando profundamente cometer sacrilegios como perderse al Boss.

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Recapitulando, al final Isle of Wight se convierte en un festival bastante caro. Teniendo en cuenta el acceso a la isla, las 190£ de la entrada con derecho a camping se incrementan aun mas para los que además planeen traer vehículo. Si por otro lado decides que el camping no es para ti y quieres asegurar que el único agua que te caerá durante la noche será el de una ducha como dios manda, los hoteles durante el fin de semana del festival en la isla aprovechan para hacer su agosto, como es de esperar, y el considerar un hotel en las ciudades cercanas como Portsmouth o Southampton, si bien mas asequible, implica la complicación y el añadido de precio del ferry de vuelta y el viaje otra vez al día siguiente. Aparte de todo esto, detalles como cobrar 10£ por un programa que a mi parecer debería estar incluido en el precio de la entrada como parte esencial de información del festival (si no lo compras, no te enteras, la gente que te ve con él se acerca a preguntarte porque no hay otra fuente de información en el recinto), ponen de manifiesto el afán de hacer dinero de la organización frente al buen hacer para con los asistentes.

Si solo pudiéramos contar con buen tiempo todo daría una vuelta de tuerca, porque quizá para ellos el barro es ingrediente imprescindible, pero para mí un festival de verano esta inevitablemente conectado a la estación en cuestión y a las ventajas de estar a la intemperie que ello conlleva (a lo que siendo un poquito más dura  podría añadir la mención de la coherencia musical). No se puede culpar por ello a un país anclado a un otoño perpetuo en el que el tiempo es de lo mas impredecible, supongo que también en Inglaterra tienen derecho a organizar festivales, pero, afrontémoslo, quizás no son los mas indicados para hacerlo. ¿Repetir? mmm, tal vez si el año que viene hace bueno…


 

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