Crónica Berlín Fest 2011 (Sábado)
La nueva edición del Berlín Festival se celebró con una gran expectación tras la decepcionante organización del pasado año.
El festival se encuentra integrado como colofón a la Berlín Music Week, y se desarrolla en el aeropuerto de Temmpelhof (pleno centro) y uno de los máximos representantes de la arquitectura nazi, un impresionante edificio de una extensión casi infinita, y de una vista sobrecogedora. Frente al aeropuerto un gigante parque que transmite una sensació de tranquilidad superlativa.
Como gran diferencia con los festivales españoles diremos que las barras funcionan directamente en metálico, y la opción es siempre barras pequeñas ubicadas en múltiples puntos que barras gigantes en una zona concreta. Y que la gestión del residuo del vaso es perfecta, te dan cerveza si llevas tu vaso viejo y si no lo llevas deberás de pagar 1 € por otro.
Aunque el factor determinante de este festival es que tras una edición donde el público considera que la organización no ha estado a la altura, penaliza de manera notable a dicha organización y no abarrota el recinto, pudiendo comprar los tickets en la misma puerta del festival , como hicimos nosotros, cosa que en ediciones anteriores las entradas habían volado meses antes de la cita. El año pasado las críticas llovieron desde todas esquinas, pues amplitud absoluta y comodidad máxima, lo que viene siendo un público exigente.
Con un cartel muy superior el viernes, con bandas tan consagradas como Primal Scream, Suede, o nuevas sensaciones tipo James Blake, que además se vieron acompañadas por tres grupos que estaban recién salidos sus nuevos trabajos, The Rapture, Clap Your Hands say Yeah! Y CSS, el sábado quedada algo menos llamativo pero muy compacto.
Destacaremos en este sábado, el bolo tan áspero que dieron The Black Angels, sus “malas vibraciones” se volvieron excelentes, la tarde se hizo oscura para dejarnos muy satisfechos con el sonido y el bolo de los tejanos, que daban paso al momento más especial de esta jornada.
Beirut o Zach Condon, hacia acto de presencia en el escenario principal con una banda de vientos imponente, la coral balcánica realizó un repaso a sus mejores canciones, el buen rollo y el genial ambiente que se respiraba en el aeropuerto quedo patente cuando las noas de Nantes nos hicieron volar sobre la pista. Si a esto añadimos que su nuevo trabajo tiene canciones tan exquisitas como Santa Fe, tras una hora tu nivel zen habrá subido tres o cuatro escalones al menos, el viaje al Berlín Festival mereció la pena por ver la organización del festival y disfrutar de Beirut.
Para la noche quedaba la clase de Phanta Du Prince en una sesión llena de matices pero, donde la gente se volvió histérica, fue Boys Noize. Está claro, juega en casa y en una de las capitales electrónicas mundiales, la fiesta y el bombo hicieron el resto.
Bien organizado, con unos precios muy competitivos, y un ambiente cívico en estado puro, si a esto sumas un buen cartel y una organización (este año sí) coherente, no tiene más remedio que convertir este evento en uno de los que seguro más crecerá el año que viene.



