Crónica Super Bock Super Rock 2011 (Portugal)
Cita ineludible en el país vecino, este Super Bock Super Rock 2011 reunía a un gran elenco de estrellas, lee y disfruta.
Foto: César Moreno Linde
Día D, desembarco y colas.
A las 14 horas salíamos, Cesar y yo, desde Badajoz con rumbo a Lisboa para enfrentarnos a tres días de dopamina musical en la hermosa zona de costa de Sesimbra. El trayecto hasta Lisboa no merece mayor mención que sus 15 Eurazos de peaje más la sucesión de pequeños peajes que visitantes y locales sufre por recorrer sus vías.
He de deciros que nosotros no nos quedábamos en la zona de camping, ya que decidimos que nuestros aburguesados cuerpos no soportarían el castigo de una tienda de campaña y creo que fue una decisión de lo más acertada, como posteriormente veréis, si tenéis la bondad de continuar leyendo este ladrillo.
Como os decía, decidimos que lo mejor sería coger una habitación triple que reservaría Alejandro, el tercer componente de la expedición. Llegados al hotel, situado en la plaza de España desde donde salían los autobuses que se dirigían al festival, nos dimos cuenta que la cola era kilométrica y creciente, así que nos pusimos nuestro uniforme de campaña y nos dispusimos a formar parte de la serpiente humana. A los quince minutos de hacer cola vimos que o salíamos de allí echando leches o no llegábamos, así que César resueltamente se dirigió a una parada de taxis y tras un pequeño regateo nos aviso como que ya teníamos transporte. Alejandro, invito a una chica que estaba allí a acompañarnos ya que sobraba una plaza y todos, en amor y compaña, nos metimos en aquel Mercedes de avanzadísima edad e incalculables kilómetros con nuestro autodenominado “piloto de taxis”, Joao, que enfiló de manera suicida la avenida y avanzamos entre pitidos, frenazos, acelerones, insultos, gestos obscenos y momentos de tensión intestinal, por una fila interminable de vehículos a paso de tortuga. Llegar a tiempo iba estar muy complicado.
Después de dos horas de taxi para recorrer 30 km por una carretera atestada de coches, llegamos a las puertas de la zona de conciertos y nos encontramos con otra más de las infinitas colas que íbamos a tener que sufrir. Tras otro rato de espera para conseguir los pases pudimos entrar y a toda velocidad salir pitando hacía el escenario donde estaban empezando a tocar The Kooks, mientras bajaba por el pequeño desnivel que llevaba a la zona del concierto me encontré con una muralla de polvo que hacia irrespirable el ambiente, pero no lo pensé mucho y seguí corriendo hasta que Cesar y Alex entraron en la zona de los fotógrafos y yo me quedé a la espera escuchando. El concierto que dieron los de Brighton estuvo bastante bien, movido y sin altibajos, se me hizo corto, la única pega que pude encontrar es que sonaba algo bajo para mi gusto, pensé que podía deberse a mi ubicación pero moviéndome por distintos sitios seguía teniendo la misma sensación.
Al finalizar fuimos al otro escenario para escuchar algunos temas de El Guincho y volver a toda prisa antes que el gentío no nos dejase llegar a tiempo para el que fue, según el que suscribe, el concierto con más carisma de la noche. Beirut se arranco sin contemplaciones con un abanico de temas cargados de emoción, haciendo suyo al público durante todo el concierto. Hubo momentos de verdadera entrega como por ejemplo en Postcards from Italy donde las caras de los que me rodeaban reflejaban el buen rato que estaban pasando.
Foto: César Moreno Linde
Una vez terminado hubo un tiempo de vacío en los escenarios, que aproveché para intentar tomar una cerveza y cambiar impresiones con algunos asistentes. Lo de la cerveza me costó un cabreo, otra cola más, pero al menos tuve la oportunidad de escuchar lo que tenían que decir algunos de los aguerridos campistas. El sentir general era de desorganización y falta de medios, por no hablar de la omnipresente nube de polvo que se cernía sobre nuestras cabezas y hacían de nuestros orificios respiratorios un secarral. Me contaba David, un chico de Huelva, que ir a los servicios era una odisea y hacía falta tener el estómago de un vikingo.
La oscuridad cerrada era aliviada por los focos cuando sobre las 12 de la madrugada en el segundo escenario, rompió el murmullo Lykke Ly, con una arrancada que sobrecogió al respetable e hizo que focalizásemos nuestra atención en sus movimientos hipnóticos, la sueca no desperdicio ni un segundo de su actuación, dándolo todo en todo momento, aunque por desgracia, yo solo pude disfrutar media hora de su actuación.
Como os decía, tenía que volver a toda prisa al escenario principal o Palco Superbock porque los Artic Monkeys no iban a esperar a este plumilla aficionado.

Foto: César Moreno Linde
Si os digo que me consto una gónada y parte de la otra llegar hasta la zona de entrada a prensa me quedo corto, la muchachada empezó a ponerse frenética cuando Alex Turner y sus muchachos dieron la cara y empezaron una ejecución milimétrica de un repertorio que mezcló de manera muy efectiva temas de su último disco Suck it and see y sus clásicos.
Con este concierto se dio por finalizado el primer día y decidí no demorar mucho mi regreso al hotel ya que estaba hecho una piltrafa.
Día 2º, Posicionamiento
Después de un merecido descanso y sintiéndome insanamente afortunado por dormir con todas las comodidades de un hotel, recordando el camping, las colas, el polvo, el sol implacable de la mañana y todas esas cosas que un decadente occidental es incapaz de soportar, decidimos dar una vuelta por Lisboa, hacer unas fotos y comer por allí para ir por la tarde con las pilas cargadas.
Sobre las 5 e la tarde y con la lección bien aprendida probamos el autobús a ver que tal se iba y tuvimos suerte ya que no había mucha gente esperando.
Foto: César Moreno Linde
Entrando en el festival planeamos la estrategia para evitar en cierto modo la locura de ir y venir de un escenario a otro a través del público y así poder fotografiar lo que tenía mayor relevancia, con lo que por desgracia no íbamos a poder ver algunos grupos. De esta jornada puedo contaros que la disfrute al máximo con tres grupos el primero de ellos The Gift. El grupo portugués, del cual no tenía muchas referencias, me gustó mucho y la manera de interpretar de Sónia Tavares me trajo a la memoria a los James.
Ya entrada la oscuridad me centré un poco para poder poner toda mi atención en Portishead. Con una puesta en escena en penumbra y las pantallas reflejando en azul a Beth Gibbons, comenzaba un concierto muy esperado aunque si he de ser franco un poco decepcionante a . Una falta de volumen, de presencia en ciertos instrumentos y efectos sonoros. Aunque el la actuación no estuvo mal puedo aseguraros que no fue de las mejores que he visto.
Para terminar la noche el plato fuerte fueron Arcade Fire. Hora y media de emoción en la que los canadienses no dieron tregua en ningún momento. Había mucha gente que había venido únicamente a verlos y no se arrepintieron. Se que puede ser la canción más conocida pero cuando empezaron los primeros acordes de Wake Up más de uno/a echaron una lagrimita.
Foto: César Moreno Linde
La noche acababa en los escenarios pero seguía en las diferentes carpas, unos reponían fuerzas, otros bailaban al son de los DJ y otros como yo intentaban tomarse una cerveza, que seguían siendo una odisea. Mirando un poco alrededor te dabas cuenta de las carencias que la organización tenía, si el primer día se hacía presente, el segundo era más que evidente. Los cúmulos de restos de comida, bolsas de plástico, vasos y otros desechos estaban presentes por todo el suelo y la verdad no es justo que en un entorno protegido cercano al mar , parte de esos desechos acabasen en el agua o entre la vegetación.
Día 3º, Tocata y Fuga
El paso de los días los días y los excesos cometidos hacían mella en la energía del los expedicionarios, como nos costó arrancar la tercera jornada, pero había que echar el resto.
Como el día anterior partimos desde la Plaça de Espaha en bus y otra vez debido a los atascos llegamos con un ligero retraso. Una vez allí nos encontramos con festivaleros que habíamos visto el primer día y desgaste que padecíamos, ponía de manifiesto nuestra naturaleza endeble.
Bien posicionados comenzamos a ver el concierto de Brandon Flowers. A ver como lo explico sin que quede feo, para empezar tuvo el mal gesto de no dejar a los fotógrafos hacer su trabajo, ya que se negó a que le hiciesen fotos desde la zona que había destinada a tal efecto. Segundo no conecto en ningún momento con la mayoría del público, de hecho mucha gente se fue hacia otros escenarios a la 3ª o 4ª canción y al que escribe no le activó para nada la fibra sensible. Lo siento para los fans del Killer pero no me gustó nada.
Foto: César Moreno Linde
El que sí me gusto y mucho, por absolutamente todo lo contrario, humildad, entrega, buen rollo, conexión y sobre todo calidad fue el Elbow. Mejoró el rumbo de la noche totalmente. Con un vaso de cerveza anclado en su mano, el orondo vocalista pelirrojo, que parecía tan cómodo en SU escenario, porque era SU escenario, como si estuviese en una taberna, fue desgranado los temas de sus dos últimos discos con facilidad y sin aburrir al respetable en ningún momento. Repito ME GUSTO MUCHO.
Foto: César Moreno Linde
Llego el tiempo de las viejas glorias con Slash, como diría Chiquito de la Calzada,” ese peaso de guitarrista” nacido de los dolores en Guns and Roses y pasado por los finiquitados Velvet Revolver. Pasó con su banda de contratados, que daban menos fiabilidad que un Mercedes chino. Tocó lo típico, de sus anteriores bandas y en un tema que me me agrada especialmente “slither” tengo que decir que la cagaron estrepitosamente. En fin cosas del directo.
Y llegó por fin el momento esperado por muchos de los presentes... The Strokes comenzaban a sonar... luces ténues, falta de alegria, movimiento y conexión con el público fue lo que aconteción durantes los primeros treinta minutos del concierto, es decir, el grupo tocó su ultimo disco. Pero como profesionales que son diéronse cuenta y empezaron a tocar sus clásicos más que sabidos por todo el mundo. Concierto bastante soso, sin chispa y para mi gusto algo decepcionante.
Foto: César Moreno Linde
En fin, como resumen comentarios que el Superbock es un festival donde se reune un cartel excepcional, que la organización deja bastante que desear, el sonido puede ser muy mejorable y que esperamos que año tras año vaya mejorando en todos los aspectos que pueden rodear a un festival de este calado.
Nosotros disfrutamos y esperamos volver, te animas tú el año que viene?. SI quieres escuchar a grandes estrellas aunque sea en una nube de polvo y rodearte del calor de la gente portuguesa, este es tu festival.



