Berlinale 2012: Día I
LES ADIEUX Á LA REINE, de Benoît Jacqot, notable apertura de una Berlinale 2012 que ha apostado por un nutrido plantel de desconocidos cineastas.
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Un típico día de helado invierno berlinés ha acompañado metereológicamente a que los cronistas aquí destacados hayamos cumplido con el ritual de recoger nuestra acreditación. Sin embargo, pese al frío, a uno siempre le encanta volver a Berlín. Seguramente será porque la capital germana es, más que una urbe, un apetecible confín en el que desapareces siempre a tu lado más cálido, recogido y voraz.
Da gusto asistir a la Berlinale. Es un festival meditado para el disfrute del especialista y del público espectador de la ciudad. Las colas de berlineses para conseguir localidad son enormes. El festival proyecta los films en multitud de salas por toda la ciudad. Es, con diferencia, de entre los más grandes, el festival más hacedero, cercano y disfrutable. El evento no se entiende sin la participación de los espectadores.
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A lo largo de estos próximos diez días iremos valorando, fundamentalmente, los films que ocupan la Sección Oficial. A primera vista, cabe decir que el equipo seleccionador ha vuelto a primar el riesgo de apostar por autores no muy conocidos. Sólo los hermanos Taviani, el filipino Brillante Mendoza, o los germanos Christian Petzold y Hans Christian Schmid pueden considerarse como "veteranos" en estas lides competitivas.
Otro dato destacable –y muy decepcionante- es la total ausencia de cine latinoamericano. Las cinematografías mejicana (GIGANTE) , argentina (EL CUSTODIO), peruana (LA TETA ASUSTADA) o brasileña (TROPA DE ÉLITE) han sido muy aplaudidas y premiadas en los últimos años.
Causa no grata sorpresa que, justo en el año en el que sí hay producciones tanto española (ya le dedicamos un artículo) como portuguesa a competición, estos países hayan quedado sin candidatos al Oso de Oro. Iremos viendo si las elegidas finalmente han merecido ese honor.
Por lo pronto, hemos de concluir que el festival ha sido inaugurado con buen pie. Y eso que hacer olvidar el formidable film que tuvo la responsabilidad de figurar como colofón cinematográfico, dentro de la gala de inauguración del año 2011, era tarea imposible. El año pasado la Berlinale arrancó con VALOR DE LEY, el majestuoso western de los hermanos Cohen.
Este año la responsabilidad ha recaído en un interesante film histórico francés. El siempre exigente cineasta galo BenoîtJacquot ha presentado LES ADIEUX Á LA REINE ("FairwellmyQueen"), una atractiva y original aproximación a un hecho del que el cine ha dado muchísima cuenta: la conocida suerte final de la reina María Antonieta. No es tan buena como el film de los Cohen, pero podemos calificarle de obra más que estimulante.
Lo original de LES ADIEUX Á LA REINE es el punto de vista elegido para narrar los hechos de sobra conocidos por todos. El film impone como prisma mediante el que acercar al espectador hasta la tragedia de la joven monarca la presencia de la joven Sidonie, la lectora privada de la reina.
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Sidonie es la auténtica protagonista del relato. Jacquot se adhiere al itinerario privilegiado de este personaje dentro de las estancias palaciegas. La joven depara un jugoso emplazamiento pues, por un lado, sirve para que la cámara recorra los interiores menos suntuosos de Versalles y, por otro, permite vislumbrar el aislamiento personal en el que transcurría la existencia de la esposa de Luis XVI.
La joven se confirma como un elemento de transición entre esa alta aristocracia despreciadora de las demandas sociales de un pueblo que decidió levantarse para ajusticiarlos y entre este mismo populacho revolucionario: Sidonie sí da muestras de enterarse de los riesgos inminentes de una masa enfervorecida en contra de su venerada alteza.
El elemento más arriesgado de la función lo componen los apuntes amorosos que va desvelando la historia. El hecho de que Sidonie (perfecta Lea Seydoux) tenga acceso a las habitaciones privadas de la reina le permite a Jacquot un jugosísimo apunte: la relación amorosa de la reina con una de sus protegidas de la corte.
El realizador aprovecha este descubrimiento, pero no lo hace jamás en calidad de elemento morboso forzado, gratuito o estrambótico: queda emplazado como sorpresa que Sidonie utilizará como baza, gracias a la cual se jugara una inesperada resolución. Así pues un más que apreciable film, mediante el cual ha sido inaugurada la 62ª edición de la Berlinale.
Mañana nos esperan AUJORD´HUI, de Alain Gomis, TAN LEJOS TAN CERCA, de Stephen Daldry (Fuera de Competición) y A MOI SEULE, de FrédericVideau.








