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PostHeaderIcon Clint Eastwood retoma el oficio de actor

"Probablemente he llegado hasta aquí como actor. Siempre quieres retirarte cuando estás a la cabeza. No quiero ser como un boxeador que permanece demasiado tiempo en el ring, hasta que ya no puede dar lo mejor …”

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Escuchadas estas palabras, esa memorable defunción cinematográfica, con la que el hosco, solitario y leal Walt Kowalski lograba arreglarle el futuro a su joven vecino oriental, dejando así manos queridas, merecedoras de continuar al volante de su preciado GRAN TORINO, adquiría un doble valor no previsto.

Con semejante confesión, Clint Eastwood anunciaba que concluía su carrera como actor. Una trayectoria actoral que, digámoslo claro y desde la más fervorosa de las admiraciones hacia su figura, no ha sido nunca valorada como debiera. La sombra maestra de su labor tras la cámara ha oscurecido la firmeza de su valía como actor delante de ella.

No puede sino calificarse de majestuosa una carrera que incluye, además del referido, y entre otras más, creaciones tan inolvidables como el renacido con causa William Munny de SIN PERDÓN, como el viejo maestro de boxeo Frankie Dunn de MILLION DOLLAR BABY y, sobre todo, el fotógrafo enamorado Robert Kincaid de LOS PUENTES DE MADISON COUNTY.

En ésta última, Eastwood lograba la imprevisible proeza de lavarse, de traspasar la cortante sequedad de su característica mesura gestual. Y nos entregaba la carne seductora de un personaje experto, seguro, libre, que, finalmente, dejaba entrever, empapado, junto al semáforo de una calle lloviendo, las fisuras sensibles, desesperadas, de un hombre maduro viendo como su última oportunidad para el amor se quedaba en el coche de otro.

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Bueno, pues estamos de enhorabuena quienes no nos cansaremos jamás de esperarle el careto. Se han aliado a nuestro favor factores tan difíciles de encajar como el debut de un amigo suyo y el embarazo de Beyoncé. La futura maternidad de la artista ha hecho que se posponga el rodaje del proyecto que Eastwood tenía previsto rodar tras el estreno de su polémica J. EDGAR. El nuevo remake de HA NACIDO UNA ESTRELLA habrá de esperar a que aquella concluya el periplo gestador de la buena esperanza que la habita entre curvas.

Se ha dado la circunstancia, mientras tanto, que Robert Lorenz, socio, colaborador y asistente de dirección del veterano cineasta, ha aprovechado esta circunstancia para pedirle a su amigo Eastwood que podría ocupar la espera accediendo a interpretar el protagonista de lo que será su debut como realizador. El cineasta ha dicho que sí. Desde la formidable EN LA LÍNEA DE FUEGO no ponía su rostro a cámara alguna que no fuera la suya. Y nosotros estamos encantados de que en nombre de la amistad se desdiga de su antigua decisión.

El proyecto se llama TROUBLE WITH THE CURVES y relata la historia de un viaje que un experto ojeador de béisbol con progresivos problemas de visión, por motivos profesionales, tiene que emprender rumbo a la ciudad de Atlanta. Para ayudarle en su cometido, dada la magnitud de la mengua, decide, en el que puede sea su último compromiso laboral, hacerlo acompañado de su hija mayor.

A los pocos días de que Eastwood diera su aprobación, saltó la noticia de que la primera actriz a la que le fue ofrecida la oportunidad de coprotagonizar el jugoso relato era la irritante Sandra Bullock . Ayer, para fortuna de todos los que siempre nos sentimos damnificados con los servicios interpretativos de la horrenda actriz, se confirmó que, ante los –oportunísimos- problemas de agenda de ésta, el caramelo se lo van a dar a la excelente Amy Adams (THE FIGHTER, LA DUDA).

Sea como sea, lo cierto es que el gran “jinete pálido” va a cabalgar de nuevo delante de un visor. Y esa es una excelente noticia para quienes somos devotos de su adusto, rocoso, inquieto y mítico rostro de vaquero con revolver de poquitas malabras.

 

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